Y tras la calma… llegó la tempestad

Qué bien, ya tengo el título, a ver ahora de qué escribo: Ummm, bueno, pues, estaba yo…

Eso es, estaba yo divagando sobre estos días pasados, y más concretamente, sobre estas  navidades pasadas, y sentía, que muy al contrario de lo que a muchas personas más y/o menos cercanas les sucede, a mí estas fechas todavía me proporcionan una muy agradable sensación de sosiego, de calma. Me sucede siempre, es como si entrara  en un periodo de hibernación. Parece algo casi imposible viniendo del 2012 tan maltrechos y entrando en el 2013 tan desbocados, pero así es, no lo puedo evitar.

hoy me disfrazo de superwoman

hoy me disfrazo de superwoman

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Desfile de sabrosuras

Llevo algún tiempo, exactamente desde que puse en marcha este blog, en que no suelto la cámara de fotos. Mi Super Olympus “regalo” del banco.

esto no es publicidad

una Olympus fotografiada por una Nikon

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Menuda empanada

La de la foto y la que tienen algunos. Realmente me gustaría hablar de la empanada de la foto, pero la razón de esta entrada no la encontré mientras nos merendábamos, unos amigos y yo,  plácida y animosamente ésta y otras viandas que podéis ver quienes os atreváis a hacer clic en este interesantísimo post.

empanada tipiquísima

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Qué churro de pan

Como tengo la impresión de que siempre estoy fardando de los modelos que salen del horno, hoy he querido mostrar mis debilidades para así no resultar en exceso omnipotente. Por azares de la vida ha caído en mis manos un curso de dirección empresarial financiera y estoy flipando con el lenguaje  y expresiones que se han inventado ad hoc:  “vieja loca”, “perros rabiosos”, “vacas muertas”, bueno no sé si son exactamente así (me falta un décimo repaso) pero más o menos.  También hay niños en crecimiento y adolescentes revoltosos, nichos, fortalezas, amenazas, debilidades, oportunidades y mucho más. Ahora, la que para mi no tiene desperdicio es la expresión “coste de oportunidad”. La primera vez que escuché este concepto ya hace algunos años, casi me desmayo. Estos ingenieros financieros son tan listos que han encontrado la fórmula  mágica para ponerle precio a todo, no solo al aire que respiramos, como algunos comentan, sino también al que no respiramos.

Pan de trigo de masa madre algo desfondado

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Llueve

Hoy es un día perfecto para ponerse melancólica: lluvia, fresco, otoño, música tranquila para acompañar. Me gustaría dejarme llevar por este clima tan acogedor pero tengo demasiadas cosas que hacer. Como siempre.
Aunque no hay mal que por bien no venga porque  por aquí hace un frío que pela y es la oportunidad para entrar en calor moviendo el esqueleto. Es una cuestión de principios ecológico-financiero-saludables.

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El primer pan de otoño

Ayer tocó jornada panificadora. Estoy pensando en mejorar los medios con los que trabajo porque, cada día que toca amasar, los kilos de harina van en aumento y, hombre, vaya si me atrae lucir unos buenos bíceps, pero más me atrae mantener la espalda erguida cual jirafa (qué bonito me ha quedado).

Esto del pan casero no es tan sencillo, hay que ir tomando notas como si de un ensayo clínico se tratase. No solo calcular pesos, sino también tomar temperaturas, porque las masas son tan sensibles, que en el momento en que ésta cambia, se cabrean como un niño pequeño y hacen lo que les da la gana. Así que no queda más remedio que mimarlas y darles los caprichos que quieran. Que quieres 20 grados, bueeeeno, pues no los hay, por eso hoy te dejo más tiempo para que juegues con las burbujitas, je, je.

Terminó el verano, y con el otoño, nuevas temperaturas y lluvia (¡bien!). No queda otra que adaptarse a los nuevos caprichos. Creo que ayer lo logré. Bienvenido otoño.

Pan blanco de masa madre

 

El pan de todos los días

¡Por fin!. Llevaba muuuchos meses buscando la clave para dar con aquel pan que una vez probé en Bilbao y con el que luego, muchas veces he soñado.

Con el tiempo se me ha desdibujado aquel sabor y aquella textura. Sin embargo, tras casi cuatro meses de búsqueda, creo haber dado con algo parecido. No es un mal logro teniendo en cuenta los métodos rudimentarios de los que dispongo.

Ahora que ya tengo dominados los tiempos y cantidades,  he probado a hacer variantes de este mismo pan.  Aquí os presento dos tipos. El primero lleva pasas y nueces, y debo decir que tuvo bastante éxito entre los incautos que lo probaron, así que repetiré. Pero a mí el que realmente me gusta es el pan sin más, en todas sus variedades: blanco, de centeno, integral o mezcla.

Pan con pasas y nueces