Albóndigas caseras

De entre todas las noticias que se están publicando esta semana en casi todos los medios, me interesa destacar una, no por su carga explosiva como lo son otras, sino por la respuesta que algunos consumidores han dado a esos medios. Me interesa también por tratarse de una noticia directamente relacionada con uno de los temas sobre los que, se supone, debería versar este blog, pero que, a causa de este clima turbulento que en los últimos meses azota la península en particular y el mundo entero en general, me resulta difícil acometer sin pararme a dar previamente el parte meteorológico, en el que, al final me quedo atrapada.

Valga para ilustrar esta entrada este sencillo plato de albóndigas caseras que en un principio deberían contener carne de vaca y cerdo, pero que a estas alturas cualquiera sabe, por si acaso, añadiremos y “posibles trazas de equino”.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

albóndigas libres de equino (o eso creemos)

 Ya se ha dicho hasta la saciedad que la carne de caballo no es mala, de hecho es una carne que se consume desde siempre e incluso hay quien opina que su valor nutritivo es muy superior a la de vaca o cerdo. Si esto es así ¿a qué viene tanto escándalo por el uso fraudulento de la carne de caballo en productos que en su etiqueta no la incluyen?. Hay quienes piensan que se trata solamente de eso, de un fraude, otras personas han llegado a decir (o al menos eso nos cuentan los medios) que “mejor albóndigas con carne de caballo para dar de comer a tu niño que albóndigas cogidas en la basura”.

A mi este asunto de la carne de caballo me preocupa, y mucho. Que en un mundo saturado de normativas, ordenanzas, leyes, reglamentos, controles, sucedan estas cosas y parecidas, da bastante que pensar, y más cuando los procesos y sustancias que la industria permite emplear en la elaboración de numeroso productos industriales sin que tengan que verse reflejados en la etiqueta, es ya de por sí de dudosa ética y salubridad, (blanqueadores, antioxidantes, antimicrobianos, emulsionantes, antiapelmazantes, clarificadores, conservantes, por no hablar de pesticidas, antibióticos, hormonas y si alguien más experto que yo en la materia me hace el favor de seguir, le dedicaré unas letras en los comentarios).

Además, visto lo visto: ¿Se trata realmente de carne de caballo o tenemos que recordar a las vacas locas?, ¿Cómo es posible que estemos hablando de si el clembuterol del filete dopó al ciclista o si el ciclista se dopó a si mismo con el clembuterol?, y el aceite de oliva ¿es virgen, extra virgen o sin virginidad? o los jamones de Jabugo ¿son de Jabugo o los han bajado desde Asturias a Huelva para que tomen los aires de la zona?.

Así hasta el infinito. Pero hay algo más que me gustaría tratar, aunque eso sí, de corrido, sin detenerme mucho porque sé que a continuación voy a tener que abrir el paraguas (eso, cuando menos). ¿Por qué nos empeñamos en enseñar a nuestros hijos a comer tanta carne?, pero si es que además de la carne, hay legumbres, patatas, cereales, frutas, lácteos, huevos, hortalizas, empanadas como éstas que cuesta muy poco hacer y alimentan mucho.

empanada de espinacas

empanada de espinacas

Panes hechos con un cereal que se llama trigo

Panes hechos con un cereal que se llama trigo

Y dulces, porque claro,  sin postre es como si uno no comiese.

con los recortes de la empanada y un  poquito de azúcar

con los recortes de la empanada y un poquito de azúcar

La conclusión: pues que al margen de todos los usos y abusos de negociantes sin escrúpulos y supervisores que miran hacia otro lado o a quienes pagan por no mirar, si consumiésemos menos carne nos iría mucho mejor a nosotros y a los otros animales, que aunque algunos digan que no tienen derechos, son muy bonitos y quedan muy bien en la naturaleza.

Anuncios

2 pensamientos en “Albóndigas caseras

  1. El Capital, querida, el Capital es quien manda.

    Este chaparrón, como dices, ha terminado por dejarlo en bolas, con todas las verguenzas al aire (con el mal tiempo se aprenden muchas cosas, además de pasar frío!)

  2. Hola¡ comotuporaquí
    ¿Pero tú crees que el capital tiene vergüenzas?:Lo que tiene es hambre, un hambre voraz y creo que lo único que podemos hacer para calmarlo es no darle de comer. Pero es que no sabemos vivir sin darle de comer y claro, se pone fuerte y nos come a nosotros que nos hemos quedado famélicos.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s