Otra joya gastronómica

Basta ya de dispersión. Este blog está tomando un rumbo un tanto errático y ya va siendo hora de sentar la cabeza.
Hoy lo voy a intentar aunque no prometo nada.
Y lo voy a intentar con estos magníficos pastelillos de hojaldre que salieron de la cocina ayer rumbo a una distinguida mesa, Y digo distinguida, porque parte de los que allí estaban son grandes amantes del buen comer e implacables con sus opiniones. Si hay que criticar, se critica.
¡Aprobé!, con nota. No sé cuál pero supongo que algo más de un 5. O lo que es lo mismo, lo que para el resto de los mortales vendría a ser una Matrícula de Honor.

solo apto para golosos

solo apto para golosos

Así que estoy muy contenta. Además he comprobado que hacer hojaldre no es una tarea tan laboriosa y exigente como recordaba. Hay mucho mito con esto de las masas. La gente dice ¿has hecho tú la masa? Y se sorprenden de que sea así. Hacer una masa es tan difícil como disponerse a hacerla, tener los ingredientes, meter la pata una o cinco veces y ya.
En el caso del hojaldre además, lo único que hace falta es tener harina, mantequilla, agua y sal. Con estos ingredientes y poco más de una hora durante la que puedes hacer otras mil cosas, tienes un hojaldre tan bueno como el de la foto, que, como decía,  pasó con nota la crítica de los más inclementes críticos.

Para esta ocasión elegí estos modelos del recetario tradicional (milhojas de crema, palmeritas de chocolate y una aproximación a las corbatas de unquera) que, por cierto, es la base de casi todo lo que hago. Difícil elección, pues la lista de recetas con hojaldre es casi infinita (dicen que proviene del lejano oriente y que ya aparecen alusiones a ella en textos griegos y romanos. Desde entonces hasta ahora, cómo para ponerse a probarlas todas),

No cabe duda de que es una masa bien curiosa, con más capas que una cebolla o que yo misma en el invierno y tan rica y resultona que no me extraña su enorme prestigio.

Detalle

Detalle

Hay muchísimos tipos de hojaldre dependiendo no solo de la proporción en la que se combinan los ingredientes, sino también del número y modo de dar las vueltas, de la adición de otros ingredientes como huevos, manteca o margarina en lugar de mantequilla, azúcar, leche, etc. Como sugerencia para llegar a un buen resultado si decidís lanzaros a la aventura, os recomiendo emplear una combinación de harina de fuerza y floja, con mayor proporción de la primera, no darle más de seis vueltas sencillas y hornearlo a una temperatura aproximada de 230º. Se me olvidaba, por supuesto, trabajar en ambiente frío, fundamental para que la grasa no se desparrame, como tiendo a hacerlo yo a cada momento.
Recetas, cualquiera vale, es cuestión de ir probando hasta dar con la que más nos gusta.

Aquí os dejo un enlace a una página en la que el autor dice todo lo contrario de lo que digo yo, pero no le hagáis caso, yo tengo más razón. Al margen de comentarios, la receta es sencilla,  clara y fiable, aunque no tenga colorines.

http://www.tusrecetasdecocina.com/receta-de-masa-de-hojaldre.html

Y si quedan dudas, a preguntar.

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2 pensamientos en “Otra joya gastronómica

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